Antes de plantearte un procedimiento judicial por una factura impagada, hay dos vías más rápidas y económicas que conviene agotar: el requerimiento de pago y el proceso monitorio.
El requerimiento de pago es una comunicación formal —normalmente mediante burofax— en la que se reclama la deuda y se advierte de las consecuencias de no atenderla. Sorprendentemente, una parte significativa de los impagos se resuelve en esta fase, sobre todo cuando el deudor comprueba que la reclamación va en serio.
Si el requerimiento no funciona, el proceso monitorio permite reclamar deudas dinerarias líquidas y vencidas sin necesidad de abogado ni procurador para importes que no superen ciertos umbrales, y sin celebrarse juicio si el deudor no se opone. Es, con diferencia, la vía más ágil para recuperar facturas impagadas entre empresas.